La investigación genealógica

Foto di matrimonio (AS Cremona).

Atto di nascita di Ugo Tognazzi, 1922 (AS Cremona, Stato civile italiano).

AS Napoli, Stato civile, 1923 (Nati 1823).

AS Pescara, Stato civile, Registro di cittadinanza, anno 1884.

AS Fi, Stato delle anime della parrocchia di Santa Maria, Acone.

Archivio Gonzaga, Registri necrologici, 1, anni 1496-1501.

La búsqueda de las propias raíces y la reconstrucción de la historia familiar de cada uno tiene como primer objetivo rastrear las afinidades y las relaciones de parentesco . Pero la reconstrucción del hilo genealógico, de la tabla de los ascendientes por cuarteles y del árbol genealógico de una familia, no representa más que un primer paso para avanzar en el conocimiento de los propios antepasados, que será más profunda a través del estudio de los documentos que testimonian los modos de vida, el grado de instrucción, los lugares de procedencia, las profesiones y trabajos que ellos habían ejercido, etc. De sus historias particulares deriva un cuadro complejo y articulado de la sociedad italiana a través de las generaciones.

¿Por dónde puedo empezar? ¿Cómo es posible rastrear mis antepasados? Las fuentes indispensables para la investigación son generalmente de dos tipos: las privadas, entre las que se incluyen, en primer lugar, los recuerdos personales (las fuentes directas) y la tradición oral de cada familia (las fuentes indirectas) pero también los archivos familiares y personales; las públicas, como el Registro Civil, el expediente militar y los libros parroquiales; y, en segundo lugar, aún cuando no contengan tanta información genealógica, las igualmente importantes actas notariales, los registros, los registros profesionales. Otras fuentes públicas donde recoger datos personales son los Archivos de la Jefatura, Prefectura, Tribunales, de los entes públicos asistenciales, orfanatos, hospitales, etc.

En realidad, la investigación genealógica, como cualquier otra investigación archivística, necesita de indicios, y ningún documento, incluso un simple registro contable, puede ser considerado insignificante, ya que éste puede darnos nueva información para integrar a la que ya hemos recogido o reconducirnos a otros documentos para continuar con nuestro estudio.

Pero para comenzar es necesario recurrir a las llamadas fuentes “seriales”, es decir, a los registros y a los documentos redactados y conservados principalmente por los órganos públicos o las estructuras eclesiásticas y hoy accesibles a través de los Archivos Estatales y otros archivos históricos. La investigación debe basarse en las referencias geográficas, temporales y en las relaciones de parentesco (filiación, hermandad y matrimonio), para proceder, según una regla de carácter general, necesariamente atrás en el tiempo. Entonces, para investigar los datos personales de un antepasado nuestro, partiendo de una fecha conocida por nosotros, generalmente recogida de un documento o de una noticia, es aconsejable actuar del siguiente modo:

  • A partir del 1 de enero de 1866 en adelante, es oportuno recurrir a las actas del Registro Civil o, en alternativa, a los libros parroquiales y a las fuentes militares;
  • Del 31 de diciembre de 1865 hasta los primeros años del siglo XVII, es aconsejable efectuar la investigación a través de los libros parroquiales (en algunas zonas y casos particulares los libros parroquiales son más antiguos y se remontan hasta el siglo XIV);
  • Desde los más antiguos libros parroquiales hasta el siglo XIII es aconsejable efectuar la investigación a través de las actas notariales, estimaciones y censos;
  • Si nos remontamos todavía más, teóricamente, es posible encontrar las huellas de nuestros antepasados más remotos en los documentos diplomáticos [link glossario] de los archivos nobiliarios, municipales y de los más antiguos monasterios e iglesias.

El Registro Civil fue introducido en algunas regiones italianas a partir de 1806, tras la anexión por parte del Imperio Francés y la introducción del Código Civil. Tal sistema siguió en vigor hasta la caída de Napoleón en 1815.

Los estados italianos restaurados después de esa fecha aplicaron diversas soluciones.

En el antiguo Reino de Dos Sicilias, correspondiente a la Italia meridional, y en el Ducado de Módena y Reggio, el Registro Civil funciona de modo continuado desde el 1809. En Sicilia no fue introducido hasta el 1820.

En el Gran Ducado de Toscana, tras la Restauración, fue establecido un sistema mixto en el que la autoridad laica obtuvo en parte el control del Registro Civil: con el motuproprio del 18 de junio de 1817, fue instituido el Órgano de Registro Civil, un órgano dependiente de la Secretaría del Derecho Real dedicada a la coordinación y vigilancia de los párrocos y cancilleres en materia de Registro Civil y de la gestión de los documentos personales en el territorio del Gran Ducado de Toscana. Una copia de los registros redactados por los párrocos tenía que ser enviada a Florencia, a la sede del Registro Civil. Lo mismo pasó a partir de 1837 en el Reino de Cerdeña con la introducción del Regolamento per la tenuta dei registri destinati ad accertare lo stato civile, anexa a la carta patente del 20 de junio: ésta introdujo la obligación para los párrocos de transmitir a los Tribunales de Prefectura uno de los originales de las actas del Registro Civil que serían después entregados en los municipios territorialmente competentes.

El Registro Civil comienza en todas las regiones y provincias italianas solo tras la Unidad de Italia, en 1866.

Naturalmente, en las regiones anexionadas por el Reino de Italia después de la Unidad, las series del Registro Civil empiezan después de 1866: para el Lacio y Roma, empiezan en 1870, en 1871 por el Véneto y Friuli (excepto por el área que quedó bajo soberanía austríaca), en el Trentino Alto Adige y las demás provincias del Friuli después del 1918, es decir, al final de la Primera Guerra Mundial.

Los Registros Civiles, principalmente para los certificados de nacimiento, de muerte y de matrimonio, son conservados por los municipios. Éstos son redactados en doble copia: una copia es conservada en el municipio y otra, hasta el 2011, era entregado al Tribunal competente, el cual, una vez terminado el tiempo establecido por la ley, procedía al envío de ese documento al Archivo Estatal.
Hasta 2001, la materia del Registro Civil fue regulada por el r.d. del 9 de julio de 1939, número 1238, Ordinamento dello stato civile. Después del D.P.R. del 3 de noviembre de 2000, número 369 Regolamento per la revisione e la semplificazione dell’ordinamento dello stato civile, que entró en vigor el 1 de abril de 2001, la vigilancia del estado de conservación del Registro Civil por parte de los municipios fue devuelta a las Prefecturas, y son las Prefecturas quienes conservan la segunda copia de los registros de entonces.

Entre las funciones de los ayuntamientos, además de la conservación del Registro Civil, está también la composición del registro de Alistamiento militar, es decir, del grupo de hombres que anualmente estaban sujetos, hace algún tiempo, al examen de salud y, eventualmente, al servicio militar.

El Anagrafe, como se llama en Italia el registro de población, tiene la función de hacer un censo de población residente en el municipio, teniendo en cuenta las variaciones naturales (nacimientos y mortes) y las causadas por movimientos migratorios; anota las residencias y los relativos cambios y transferencias de población, las inmigraciones y emigraciones. Los datos personales contenidos en el registro se conectan con otros servicios municipales, como los impuestos, los censos electorales y las listas del servicio militar.

El registro moderno fue instituido por el real decreto número 2105 del 31 de diciembre de 1864, en base al primer censo de población de 1861. Tenía un carácter facultativo, por lo que muchos ayuntamientos no aplicaron este decreto. Solamente en 1871, cuando fue promulgada la ley número 297, que establecía un intervalo de 10 años para cada censo, fue obligatorio tener un registro de población. El registro municipal (ley número 1285 del 1954) está constituido por un conjunto de ficheros, compuestos por las hojas de familia (fogli di familia); a cada hoja de familia corresponde un grupo de personas ligado por vínculos de parentesco que viven en una misma casa; ordenado por divisiones geográficas en el ámbito de las secciones del registro. En cada sección se ordenan alfabéticamente las calles, fichas individuales, colocadas por orden alfabético a partir del apellido y nombre de la persona registrada. Cuando por causa de muerte, emigración o por haberse mudado a otra ciudad, las personas dejan de formar parte de la población residente los ficheros se conservan aparte.

Para investigar en el registro o solicitar los certificados de un antepasado suyo es necesario contactar directamente con el municipio de origen o de residencia. Los números de teléfono y fax, el correo electrónico y las páginas web de los municipios italianos pueden ser consultadas en la página de la Asociación Nacional de Ayuntamientos de Italia (ANCI, en italiano) o en la página comuni-italiani.it. Es también útil la página de Wikipedia Comuni d’Italia.

Las descripciones de los archivos históricos de los municipios son accesibles a través del Sistema informativo unificado de las superintendencias Archivísticas y Bibliografía nel (SIUSA) e y en el Sistema Nacional de Archivos (SAN).

Algunos municipios depositaron en el Archivo Estatal competente en su distrito los registros de población o los censos. Pero esto parece ser más la excepción que la regla, y la mayor parte de la documentación anteriormente descrita, particularmente los documentos del Registro Civil, se conserva exclusivamente en el Archivo Municipal. Puede obtener mayor información sobre las fuentes genealógicas conservadas en los Archivos Estatales en la sección “El Territorio y las Fuentes

Antes y después de 1866 los párrocos eran las personas responsables del registro de los bautismos, matrimonios, muertes y libros de estado de las ánimas así como de la conservación de los libros parroquiales o libros canónicos. Desarrollaron esa actividad de modo sistemático e ininterrumpido desde la segunda mitad del siglo XVI, después del Concilio de Trento, pero ya anteriormente en algunas parroquias venían realizando esta función.

Los libros parroquiales de las cerca de 25.000 parroquias italianas y libros de estado de ánimas, redactado por los párrocos después de haber visitado a sus administrados casa por casa durante la Pascua, son algunos de los documentos más importantes para reconstruir los núcleos familiares del pasado.

Por tanto, para el período anterior al 1866, es necesario contactar con la parroquia de nacimiento y la parroquia de residencia de su antepasado – si fuese diferente de la parroquia de nacimiento – para obtener información y eventuales certificados.

Conviene tener en cuenta que, en algunas diócesis, los archivos parroquiales más antiguos fueron concentrados en el Archivo Histórico diocesano o en parroquias mayores. En la página de la Conferencia Episcopal Italiana y en el motor de búsqueda “Parrocchie” encontrará las direcciones, teléfonos y otra información sobre las parroquias italianas. .

Para más información y las descripciones de los archivos históricos parroquiales puede consultar en la página BeWeB – Beni Ecclesiastici in web sdesarrollado por la Dirección Nacional para los bienes culturales eclesiásticos y los edificios de culto de la Conferencia Episcopal italiana.

En pocos caso es posible consultar las actas parroquiales en el Archivo Estatal competente para el territorio. Para mayor información sobre las fuentes genealógicas conservadas en los Archivos Estatales puede consultar la sección “El Territorio y las Fuentes”.

Es ciertamente posible ir hacia atrás en el tiempo remontándose hasta el tiempo de Noé y su numerosa prole (¿la Tabla de las Naciones?). No obstante las más importantes tradiciones culturales de las civilizaciones humanas hayan comenzado con genealogías (presentes en la misma Biblia y en los Evangelios) las posibilidades reales de encontrar documentos que pudiesen conectarnos con los antepasados tan lejanos es muy remota.

Para remontarse en el tiempo y recuperar información y documentos de su historia familiar debe superar dos enormes obstáculos: la escasez de las fuentes documentales y la inestabilidad de los datos del registro, en particular de los apellidos, que solo al final de la Edad Moderna consolida su utilización a partir de la creación de los primeros censos y del registro civil.

Los archivos notariales no son tan ricos en datos genealógicos. Para este período integran los archivos parroquiales y pueden representar una válida fuente de información, dado que en algunas zonas de Italia, estos archivos se remontan hasta el siglo XIII. Son muy importantes las actas notariales relativas a la familia y las relaciones familiares: emancipación de los hijos, acuerdos matrimoniales y testamentos (frecuentemente registrados aparte).

Para algunas importantes familias nobles o aristócratas es posible atenuar, pero no anular, esas dificultades, ya que mucha de esa información relativa a estas familias se pueden encontrar en los archivos de las instituciones públicas y de gobierno de los Estados italianos de Antiguo Régimen, en muchos casos conservados en los Archivos Estatales. Además de eso, desde el siglo pasado, muchas de esas familias donaron sus preciosísimos archivos, declarados de notable interés histórico, a los Archivos Estatales o los han dejado en depósito. Estos archivos conservan muchas colecciones de antiguos diplomas, sobre todo públicos y de pergaminos (ver ‘diplomático’ en el glosario) y las tablas genealógicas de la familia, que, durante la reorganización del siglo XVIII y XIX, eran colocadas al frente del archivo familiar, para representar la antigüedad de la casa y su vinculación con las familias reales.